Opiniónhace 2 semanas

Movistar realizó controles cardíacos diarios a Uijtdebroeks durante el Tour de Francia — no para protegerlo, sino para obtener un aval médico que justificara mantener en carrera a un corredor con fiebre de 40°C. Eso no es deber de cuidado; es gestión de responsabilidad disfrazada de medicina.
El director deportivo del equipo citó públicamente una fiebre de 37,3°C; Uijtdebroeks después contó a Het Nieuwsblad que alcanzó los 40°C. Los exámenes cardíacos hospitalarios despejaron su función cardíaca, lo que se convirtió en la justificación de Movistar para continuar — su razonamiento interno, según el propio Uijtdebroeks, se basaba enteramente en diferencias de tiempo y perfiles de etapa: «Si solo pierde tan poco tiempo ahora… Entonces es solo cuestión de sobrevivir el Tourmalet y luego el día de descanso». Llegó a la Vuelta a España 2026 incompletamente recuperado, se cayó con un tobillo fracturado en la etapa 2 y terminó la etapa 4 en último lugar. El protocolo era real; el criterio no.
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